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La hemofilia se caracteriza por sangrado muscular y articular. Un sangrado espontáneo muscular o articular puede ocurrir aún sin antecedentes específicos de trauma. El paciente tal vez no pueda identificar un evento específico que haya podido resultar en el sangrado. Aunque los pacientes con hemofilia pueden sufrir de sangrado en cualquier articulación, las más afectadas son las rodillas, codos y tobillos. Otros lugares de sangrado pueden ser los hombros y la cadera. Después de sangrados reiterativos, el tejido sinovial tiende a engrosar y se desarrollan vasos sanguíneos aún más friables. Si se produce un circulo vicioso de sangrado y sangrados reiterativos en una articulación afectada, a esta se denomina "articulación objetivo." Eventualmente el sangrado repetido dentro de las articulaciones conduce a una forma de artritis crónica con destrucción de hueso, resultando en una disminución en la movilidad y funcionamiento de la articulación. |
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